In memo­riam: David Gilichinsky

In memo­riam: David Gilichin­sky (19482012)

Por Irma Lozada Chávez

Cen­tro Inter­dis­ci­pli­nario de Bioin­for­mática, Uni­ver­si­dad de Leipzig, ALEMANIA

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El legado cien­tí­fico prin­ci­pal de David Gilichin­sky es demostrar a una comu­nidad cien­tí­fica escép­tica que el hielo con­ge­lado per­ma­nen­te­mente (per­mafrost) con­tiene organ­is­mos viables que han sido inmov­i­liza­dos en suelo de hielo solid­i­fi­cado por hasta 5 mil­lones de años. El per­mafrost con­sti­tuye ~20% de la super­fi­cie de la Tierra y posee una pro­fun­di­dad de var­ios cien­tos de met­ros, donde se han encon­trado bac­te­rias aeróbi­cas y anaeróbi­cas, for­mado­ras y no for­mado­ras de espo­ras, acti­nobac­te­rias, cianobac­te­rias, algas verdes, levaduras, micromicetes, pro­to­zoar­ios y virus, así como tam­bién sus pro­duc­tos metabóli­cos, pig­men­tos (clo­ro­fila y feofitina), enz­i­mas biológi­ca­mente acti­vas den­tro y fuera de la célula, gases biogéni­cos y DNA. Las aporta­ciones de Gilichin­sky con­sti­tuyeron un gran des­cubrim­iento que motivó el estu­dio micro­bi­ológico en hielo con una edad esti­mada de 25 mil­lones de años en la Antár­tica, lo cual tam­bién motivo el interés astro­bi­ológico de la posi­ble vida preser­vada en hielo sobre los 4 mil mil­lones de años en Marte.

Gilichin­sky par­ticipó en numer­ables expe­di­ciones sobre hielo alrede­dor del mundo, y fue el primero en desar­rol­lar los méto­dos para per­forar el per­mafrost sin el uso de flu­i­dos per­foradores que pudieran con­t­a­m­i­nar los núcleos de hielo, así como tam­bién desar­rolló diver­sos méto­dos para alma­ce­nar y manip­u­lar apropi­ada­mente las mues­tras con­ge­ladas. De esta forma, Gilichin­sky se con­vir­tió en el pio­nero de la inves­ti­gación micro­bi­ológ­ica en hie­los. Estuvo mucho tiempo a cargo del Lab­o­ra­to­rio de Geocriología en Pushchino, Rusia.

En lo que sería su último artículo cien­tí­fico, pub­li­cado en Febrero de este año en PNAS, Gilichin­sky y su equipo de tra­bajo repor­tan la regen­eración de la planta Silene steno­phylla a par­tir de las semi­l­las (que poseen tejido pla­cen­tal) prove­nientes de los fru­tos inmaduros deposi­tadas en las madrigueras fos­ilizadas de mar­mo­tas del género Urocitel­lus par­ryii, las cuales se encon­tra­ban sepul­tadas en elper­mafrost del Pleis­to­ceno tardío, con una edad aprox­i­mada de 2832 mil años. La activi­dad biológ­ica de muchos otros géneros de plan­tas tam­bién fue obtenida. Gilichin­sky y colab­o­radores hicieron un estu­dio fenotípico com­par­a­tivo entre las plan­tas regen­er­adas y las plan­tas exis­tentes (actual­mente) del mismo género encon­trando que pre­sen­tan una mor­fología difer­ente en la fase de flo­ración, además que las plan­tas regen­er­adas pro­du­jeron el doble de los capullos-​brotes, mien­tras que las plan­tas actuales pro­ducen raíces más rápidamente.

Gilichin­sky explicó estos resul­ta­dos en la Escuela Avan­zada de Astro­bi­ología en Brasil el pasado diciem­bre del 2011, y tam­bién mostró los primeros indi­cios del man­ten­imiento de metab­o­lismo básico activo a –15°C, una de las esti­ma­ciones más extremas repor­tadas à la fecha. Gilichin­sky apoyó ince­san­te­mente la idea de bus­car un pool genético antiguo de vida pre-​existente que hipotéti­ca­mente desa­pare­ció de la super­fi­cie de la Tierra hace mucho tiempo. Es claro que la fasci­nación de Gilichin­sky por la vida habi­tando los hie­los era insa­cia­ble, y que aún tenía una agenda pla­gada de pre­gun­tas por resolver. La escuela que gen­eró Gilichin­sky con admirable gen­tileza, entu­si­asmo y energía, entre los que se encuen­tran Chris McKay, con­tin­uará tra­ba­jando con varias de las inter­ro­gantes de este admirable per­son­aje que habitó la Tierra prác­ti­ca­mente sobre los hie­los permanentes.

Lec­turas recomendadas:

David Gilichin­sky, Trib­ute. Astro­bi­ol­ogy, 2012, 12(3):169. http://​online​.liebert​pub​.com/​d​o​i​/​p​d​f​p​l​u​s​/​10​.​1089​/​a​s​t​.​2012​.​2230

Regen­er­a­tion of whole fer­tile plants from 30,000-y-old fruit tis­sue buried in Siber­ian per­mafrost. Yashina S, Gubin S, Mak­si­movich S, Yashina A, Gakhova E, Gilichin­sky D. Proc Natl Acad Sci U S A. 2012 Mar 6;109(10):400813. Epub 2012 Feb 21.http://​www​.pnas​.org/​c​o​n​t​e​n​t​/​e​a​r​l​y​/​2012​/​02​/​17​/​1118386109

Micro­bial pop­u­la­tions in Antarc­tic per­mafrost: bio­di­ver­sity, state, age, and impli­ca­tion for astro­bi­ol­ogy. Gilichin­sky DA, et al. Astro­bi­ol­ogy. 2007 Apr;7(2):275311. http://​online​.liebert​pub​.com/​d​o​i​/​a​b​s​/​10​.​1089​/​a​s​t​.​2006​.​0012

In memo­riam: Lynn Margulis

In memo­riam: Lynn Mar­gulis (19382011)

Por Luis Delaye Arredondo

Depar­ta­mento de Inge­niería Genética, CIN­VES­TAV Ira­pu­ato, MEXICO

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Lynn Mar­gulis fue, sin lugar a dudas, una de las inves­ti­gado­ras en cien­cias de la vida más impor­tantes del siglo XX. Su teoría sobre el ori­gen de la célula eucar­i­onte rev­olu­cionó nues­tra man­era de enten­der la evolu­ción de la vida en la Tierra. De acuerdo a esta teoría, las mito­con­drias y los cloro­plas­tos se orig­i­naron a par­tir de dos even­tos inde­pen­di­entes de endosim­bio­sis de bac­te­rias de vida libre con una célula hos­ped­era ances­tral (Sagan L, 1967). Si bien se conoce el tipo bac­te­ri­ano que dio ori­gen a las mito­con­drias y a los cloro­plas­tos (Rick­ettsias y Cianobac­te­rias, respec­ti­va­mente), la iden­ti­dad de la célula hos­ped­era ances­tral (el nucle­oc­i­to­plasma actual) con­tinua siendo un misterio.

La teoría de Lynn Mar­gulis nos mues­tra en parte, cómo ocur­rió una de las trans­for­ma­ciones evo­lu­ti­vas más impor­tantes de la biós­fera, ni más ni menos que el ori­gen de la célula eucar­i­onte. Sin embargo, la con­tribu­ción de Lynn a las cien­cias biológ­i­cas no ter­mina aquí. Rad­i­cal en su visión, Mar­gulis sos­tuvo que la sim­biogé­ne­sis juega un papel cru­cial en el ori­gen de las nuevas especies (Mar­gulis and Sagan, 2002) y apoyó tam­bién la hipóte­sis de Gaia (Mar­gulis, 1998), la cual sug­iere que la biós­fera con­tiene mecan­is­mos cibernéti­cos que mantienen las condi­ciones plan­e­tarias aptas para la vida. Si bien, las dos hipóte­sis ante­ri­ores no son recono­ci­das como ver­daderas por el grueso de la comu­nidad cien­tí­fica, el punto de vista de Mar­gulis nos fuerza a pen­sar nue­va­mente la biología desde sus bases.

Quienes tuvi­mos la suerte de haber cono­cido a Lynn Mar­gulis, aunque sea sola­mente a través de sus pláti­cas y encuen­tros casuales en reuniones cien­tí­fi­cas, recor­dare­mos siem­pre su fasci­nación por la vida y su extra­or­di­naria energía.

Lec­turas recomendadas:

In memo­riam: Lynn Mar­gulis. NASA: http://​astro​bi​ol​ogy​.nasa​.gov/​a​r​t​i​c​l​e​s​/​i​n​-​m​e​m​o​r​i​a​m​-​l​y​n​n​-​m​a​r​g​u​l​i​s​-​19382011/

Mar­gulis Lynn. 1998. Sym­bi­otic Planet: A new look at evo­lu­tion. Basic Books, ISBN 0465072712.

Mar­gulis Lynn and Sagan Dorion. 2002. Acquir­ing Genomes: A The­ory Of The Ori­gins Of Species, Perseus Books Group, ISBN 0465043917.

Sagan, L. (1967). “On the ori­gin of mitos­ing cells”. Jour­nal of The­o­ret­i­cal Biol­ogy 14 (3): 225193.